Mujeres en sociedad

(Este es un ensayo que hice para mi trabajo final de Formación Humana y quería compartirlo con ustedes, y está enfocado en la mujer dominicana. Disfrútenlo)



La mujer, a lo largo de la historia, ha sido puesta a un lado, o mejor dicho, detrás del hombre. ¿La razón? La creencia de que la mujer, con su apariencia delicada y dulce, es más un pequeño adorno que algo de verdad importante. Ellas han sido vistas más como el sexo débil o la compañía no tan necesaria a través de los años. 


Desde la antigüedad la mujer ha sido colocada en el hogar, recibiendo poca educación, buscándose un marido para ser alguien y siendo para este más como una propiedad que una compañera que lo ame. Se les enseñaba a limpiar, cocinar y cómo cuidar niños antes que leer y escribir bien. Incluso hoy en día, a una mujer que no sepa una de estas tres cosas se le dice que no es una verdadera mujer. 




La mujer nació para ser madre, para estar en la casa. ¿Quién no ha visto a una mujer dejar su trabajo para dedicarse a un hogar, tener hijos, atender n marido, dejando lo demás en segundo plano? No digo que las mujeres que se conformen con estas cosas sean poco mujeres o algo por el estilo, sino, que me parece lamentable que las mujeres crean que eso es lo que tienen que hacer. 


Es cierto que hay mujeres con familias que tienen un buen sueldo pero, si la mujer puede atender la casa y tener un trabajo, ¿por qué un hombre no puede hacer lo mismo? ¿Por qué tiene la mujer que hacerse cargo de todo eso?  


A los hombres se les ha enseñado que son la autoridad de la casa, que ellos toman las decisiones, que ellos son los jefes. Y no es así, en un hogar debe haber equidad, deben ser tomadas ambos puntos de vista porque si no, estamos frente a un déficit referente a derecho, ya sea que sea la mujer que mande o el hombre. 




Hemos escuchado más de una vez que una mujer que se hace respetar de verdad y toma las riendas de su vida es un hombre de su casa y tonterías por el estilo, o que cuando un hombre es débil, llora o algo por el estilo se le dice que es una mujer. ¡Incluso se ha tomado el nombre como un insulto, como una denigración!  


En nuestra cultura, el hombre es quien debe tomar las decisiones, quien debe mandar en casa, quien dice sí o no y eso es lo que se hace. Pero no, no hay igualdad en esto, no hay un balance entre géneros, solo una supremacía masculina, o, como nosotros decimos: machismo. 


Es muy mal visto que las mujeres hagan ciertas conductas que a los hombres se les es aceptada, como tener varias parejas alrededor de su vida, usar un vocabulario florido, vestir como le plazca o que diga sus opiniones. Es lamentable, bastante, ver el papel tan pobre que juega la mujer en el ámbito social de nuestro entorno. Porque en realidad, se les ha puesto dentro de una burbuja, haciéndoles creer que son libres y pueden hacer lo que les plazca, cuando no es así. 



Nuestra sociedad está plagada de una autoridad masculina que denigra a la mujer, y lo peor es que muchas aceptan esto, porque no ven que pueda haber un cambio. 


Ya sabemos lo que ha sido la mujer alrededor de la historia, sus avances, su participación, lo que ha sido la mujer en todos estos siglos. Ahora preguntémonos, ¿está la mujer a la altura del hombre en el ámbito social? ¿Tiene los mismos derechos? ¿Es libre alrededor de su sociedad? ¿Puede alcanzar lo mismo que el hombre? 
Si hablamos de capacidad, la mujer tiene la misma que el hombre, pero, siendo más específicos yéndonos a lo que vive en una sociedad regida aún por el machismo escondido y pasivo, pues no. La mujer aún tiene obstáculos que vencer, tiene caminos que recorrer, tiene metas que lograr. 


Comencemos con lo social, la manera en que las mujeres son discriminadas por muchas cosas, sin contar el mero hecho de ser mujer, sino, por su forma de hablar, de vestir y de comportarse. Estamos envueltos en un estereotipo que encarcela a las mujeres en una sola manera de ser: delicadas, bonitas y sumisas. 




Una verdadera mujer, según nuestra sociedad, es aquella suave y tierna que está bajo el dominio de un marido (Incluso se cambian el apellido para casarse, siendo la señora de, como si fueran propiedad de alguien 
Las mujeres han tenido grandes problemas con estas etiquetas, puesto que el mero roce a un cambio, hace que sean llamadas de distintas maneras que es mejor no mencionar aquí. Una mujer que se da a respetar, que dice lo que desea y se viste como prefiere, es muy mal vista en esta sociedad. Una mujer que ha tenido varias parejas en su vida es llamada fácil, y así sucesivamente.  


La mujer dominicana no se salva de esto. Tiene que levantarse cada día, para ser frente a etiquetas, a moldes sociales, tiene que defenderse de todo esto para poder ser quien desea. 


En el ámbito profesional, las mujeres, aunque muchos no lo crean, tienen menos posibilidades de conseguir un empleo, a pesar de que estas tienen la mayor tasa en educación. En las empresas, podemos ver mujeres lindas y bien arregladas como cajeras o secretarías, pero, los cargos más grandes siempre están reservados para un hombre. A pesar de que las mujeres tienen la misma capacidad de realizar trabajos como cualquier hombre, son degradadas a simples secretarias, y son muchas veces menor renumeradas que un hombre con el que tiene cargos similares.  


La lucha por la igualdad aún no ha terminado. La mujer dominicana aún se levanta cada día esperando algo mejor, queriendo desarrollarse, preparándose para la lucha contra una sociedad que nosotros mismos hemos forjado, que hemos aceptado a lo largo de los años. Pero, gracias al cielo, la mujer ha despertado y se ha dado cuenta de que eso tiene que cambiar. 





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