Invierno indeseado
El cantar de los pájaros pequeños ya no se escucha
La noche ardiente ya es completamente oscura
El alma de la tierra llora, moribunda
añorando y deseando su pérdida de hermosura.
El cielo se tiñe de rojo a causa de la contaminación
Los pobres animales sufren de decepción
Mis ojos viajan y observan la complexión
De un mundo que ya no conozco, que ha perdido mi devoción.
Y pensar que decían que el mundo se calentaría
Que ardería y ni siquiera una planta viviría
Cuánto desearía poder dejar escapar una risa
Al pensar en sus errores, pero luego pienso en mi agonía.
La entrada del infierno de Dante ha subido aquí a la tierra
Y no son chispas, no es candela, no es fuego siquiera
Es algo que consume de los pies a la cabeza
Que poco a poco consume, e inerte todo se queda.
¿Dónde está el calentamiento y el desliz de los mares?
Fue una mentira, fue un engaño, una distracción de alambre
Para que viviéramos sin que nos importara lo que en la tierra pasara
Mientras que poco a poco nuestra madre naturaleza con ella nos congelara.
Los árboles fueron talados, arañados y destrozados
Pero ellos se levantaron, se cuadraron cual soldados
Se multiplicaron, crecieron, se ensañaron con el ser humano
Y acabaron con todo el calor que ellos hubieron guardado.
Las aguas congeladas imposibles de utilizar
Haciendo que las desdichadas vidas en cualquier momento se puedan terminar
Las rodillas ahora se doblan, se postran pidiendo perdón
Pero la tierra sólo grita, sólo ruge en contestación.
¡Vamos, grita, llora, añora los viejos tiempos
Sufre, tiembla, congélate y piérdete en tus recuerdos!
La vida no es la misma, se han perdido los buenos momentos
El mundo es un témpano y yo un pequeño cadáver de hielo seco.
Debería estar feliz, porque tuve razón
Pero, ¿cómo estarlo, si con tenerla traigo perdición?
Las flores ya no crecen, los animales sólo hibernan
Y mis heladas lágrimas ya no quiero que se viertan
Lo sabía, lo sabía, esté día llegaría
Nos convertimos en muñecos de nieve hundiéndonos en la lejanía
Nuestras articulaciones no se mueven, volvimos a la era de hielo
A veces me pregunto, ¿no será mejor vivir en un desierto?
G. Almanzar Martínez
(Sidnray).


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