Obsesión destructiva
Decir que estoy enojada es hablar moderadamente. Hace poco he vivido una experiencia que hizo a mis ojos llenarse de lágrimas que al fin y al cabo no vertieron. Sentí que no debía llorar por eso, porque yo no podía mostrarme débil ante los problemas. Pero, aunque no me afectara a mi de manera directa, a personas que yo conozco, sí. Mientras iba de camino iba planeando matar a alguien, por lo que tuve que pedir perdón a Dios, pero también pensé en lo que voy a escribir a continuación.
Fui espectadora a fuerza de una pelea hogareña, y no cualquiera. Desde que llegué supe que a la madre de familia su marido la había golpeado y amenazado; su hija pequeña me lo dijo y ella no lo negó. Algo dentro de mi se encendió y tuve ganas de golpear a aquel hombre que decía amarla. Todo se volvió un caos con rapidez. Se entrometió alguien y mi pobre amiga se quedó en un lado escuchando todo. No tuve alma para dejarla ahí junto a sus hermanitos, me resté a abrazarla cuando los gritos cesaron y a brindarle mi apoyo para lo que necesitara. Luego de eso, me quedé pensando en muchas cosas que siempre me habían rondado por la cabeza pero que nunca tuve valor para afirmarme a mí misma.
Siempre he dicho que desde que tengo conciencia soy feminista, y me vale mierda lo que piensen los demás que significa, para mi es defender los derechos de la mujer sin siquiera rozar la vanidad y el querer ser mejor que el hombre. Pero, mientras pasan los días, me doy cuenta que lucho por un causa que está casi perdida. ¿Cómo llegué a esta conclusión? No sólo es haber presenciado aquella pelea y la manera en que la mujer no quería alejarse de su esposo sin importar nada. No es ver todos los días que las mujeres se someten con felicidad a los hombres como si nada más importara. Claro que no, es porque me he dado cuenta que las mujeres, o al menos en su mayoría, no quieren los mismos derechos que los hombres. Se creen inferiores, que tiene que estar en la casa o si no, si se casan y luego tiene hijos, deben dejar su trabajo para criarlos. Dejando lo que más les gusta para complacer a su marido y a sus hijos. ¿Ese es un mundo donde quiero vivir? No, claro que no.
En la publicidad, notamos que los adornos más prominentes son las mujeres, en las películas todas esperan que alguien las rescate, dejan todo por el hombre que aman, le aguantan todo a su pareja porque eso es amor. ¿Amor? Eso no es amor. Es una simple invención humana para entretenerse. Incluso en los libros, vemos que se ha tomado como entretenimiento que el chico abuse de la chica, ella se deje y crea que lo está salvando o que en serio lo ama.
Y las niñas, jóvenes y hasta adultas se dejan llevar de estos estereotipos. Buscan el amor en un chico malo que sea alto, sexy y que tenga por lo menos unos cuantos tatuajes. O a alguien con dinero. O rubio. O de ojos claros. O lo que sea. Se han olvidado de lo que realmente importa a la hora de buscar una pareja.
¿Por qué el amor da una vuelta tan grande con respecto a su significado?
Primero, hemos creado modelos para cada sexo, poniéndoles reglas de cómo deben actuar. ¿Qué el hombre debe ser macho peludo, no llorar, estar siempre en forma y tener la voz gruesa? ¿Que la mujer debe ser delicada, mantenerse siempre arreglada y tener hijos?
No. Simple y llanamente no.
El hombre tiene derecho a ser sensible, a arreglarse bien, a tener la voz tan delicada como le dé la gana. Tiene derecho a mostrar sus sentimientos, a no estar al mando.
La mujer tiene derecho a andar despeinada, a no ser madre, a trabajar con soltura sin tener miedo de ser despedida por tener posibilidades de embarazarse. Tiene derecho a ser fuerte, a llevar el mando.
Pero todo son sólo ilusiones.
Por cada discurso que da Ema Watson en favor de las mujeres, por lo menos cinco mujeres son abusadas ya sea física o psicológicamente. Podría decirse que lo de ella es mera palabrería, que lo único que hace es hablar bonito para alentar a las mujeres y luego, que estas caigan en picado hacia la realidad. La actriz de Harry Potter tiene buenas intensiones, pero yo no creo que sólo con hablar vayamos a resolver algo.
En lo personal, estoy algo cansada de todo esto. Creo que esta generación es insalvable. Lo único que nos queda es formar a las futuras generaciones, para que al menos no se dejen pisotear y estereotipar de la manera en la que estamos ahora.
Ni siquiera nos podemos vestir como queremos.



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